Mostrando entradas con la etiqueta BRAD MEHLDAU TRIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BRAD MEHLDAU TRIO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de julio de 2021

Brad Mehldau Trio (XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier)


Brad Mehldau Trio: El viaje mitológico de Brad Mehldau.

(XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier)

Lugar: Auditorio Parque Almansa – (San Javier, Murcia)

Fecha: 28 de julio de 2021

Grupo:

Brad Mehldau Trio

Brad Mehldau: piano

Larry Grenadier: contrabajo

Jeff Ballard: batería



En la programación del XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier había una cita muy esperada por los seguidores, la del pianista y compositor Brad Mehldau, acompañado, en esta ocasión, por dos firmes puntales del jazz actual: Larry Grenadier al contrabajo y Jeff Ballard en la batería, formando un triángulo poderoso y emblemático, de lo mejor que podemos escuchar en el panorama jazzístico mundial.

A su amplia discografía hay que añadir varios álbumes recientes: I Still Play, Suite: April 2020, RoundAgain, editados en el 2020, y Variations on a Melancholy Theme, que ha visto la luz en el 2021, todos editados por el sello Nonesuch Records.


Tras un pequeño ajuste en la afinación del piano, a falta de pocos minutos del inicio del concierto, el barco tripulado por los tres bragados marinos, dispuestos a navegar por aguas de ensueño, desplegó sus velas con un primer rumbo, quien sabe a qué puerto o a qué isla, que para todos, incluso para ellos, pretendía ser desconocido, sin saber con cuántos vientos y tormentas tendrían que bregar a lo largo de la ruta.


Mehldau inició su concierto con una breve introducción de la pieza “Unrequited” (Metheny / Mehldau. 2006) en solitario, a la que pronto se le unieron el contrabajista Grenadier, y el baterista Ballard, atentos a las señales del líder. El pianista desarrolló la composición de 4/4 por varias tonalidades, dando la sensación de estar en un aparente camino continuo y sin resolución. Esa es la idea que quiere mostrarnos. Las líneas del contrabajo y el sostén de la batería amortiguan y encajan el contrapunto del piano, creando ricas variaciones rítmicas y armónicas. Tras el solo de piano, arropado por sus compañeros de travesía, es lugar para el contrabajista, solo ante el inmenso océano que se abre ante su mirada, más allá del incierto horizonte.


Cada concierto de Mehldau es diferente. Puedes ir a varias sesiones en distintos lugares y comprobar que los mismos temas que has escuchado, días antes, varían, a veces sustancialmente, creando con ello una gran riqueza interpretativa, elaborada con las genialidades propias de un gran maestro. Esta es una de la esencias del jazz, la libre interpretación de una misma obra, transformada con distintos matices sonoros, distintas variaciones armónicas, y otras texturas rítmicas. ”Twiggy” (Ode. 2012), da paso a los tiempos ternarios. ¡Qué bien suenan! El groove es inmediato y todo encaja en su lugar. Los tres tienen que cuidar de sus pesados mástiles; el trinquete de proa para Mehldau que apunta a la dirección, el palo mayor del centro de la embarcación es para Grenadier, un formidable roble que aporta estabilidad y equilibrio en las sacudidas y los vaivenes, y el guardián del palo de mesana de popa, el versátil e incombustible Ballard. La nave sigue surcando el mar rompiendo las mansas olas, y vuelven a virar para cambiar de rumbo, esta vez hacia “Moe Honk” (RoundAgain. 2020). El viento que sopla de popa es favorable, las velas se hinchan de nuevo y comienza un fast vertiginoso que empuja y mueve el barco con fuerza. Las manos de Mehldau vuelan sobre el piano en su improvisación, abrigado por las rápidas líneas del contrabajo y la omnipresente batería.


Creada como un homenaje al guitarrista John Scofield, tocan “Gentle John”. La calma llega después de la tempestad, y los tres argonautas pueden relajarse, dejando la nave al pairo. Entra la melodía del standard “Long Ago And Far Away” (Jerome Kern / Ira Gershwin). La calma dura poco porque el patrón quiere arribar en otro puerto, y aunque las contenidas notas del pianista den la sensación de aminorar la marcha, sus compañeros ya están empujando con fuerza para coger velocidad valiéndose del sotavento. Tras el solo de piano, es el turno del baterista, que elige jugar con sus compañeros a un tira y afloja, traducido en una selección de diferentes compases (24, 16, 8 y 4) sobre la estructura armónica, quedando después en  solitario en una improvisación magistral, antes de volver a la exposición de la partitura. El viento deja de soplar en las velas y aprovechan para tocar “Since I Fell For You” de Buddy Johnson, un exquisito blues lento que dio mucho de sí. El pianista se recreó hasta la saciedad mostrando sus virtuosas habilidades en pasajes realmente bellos y muy elocuentes. Hay que comenzar a atar los cabos y tensar el velamen, el barco no puede quedar quieto a la deriva. El líder anunció el siguiente tema y puso dirección hacia “Aquelas coisas todas”, del guitarrista y compositor brasileño Toninho Horta. Mis recuerdos sobre el programa de radio “Cuando los elefantes sueñan con la música”, que me acompañó en tantas noches a partir de los años 80’, me asaltan de forma inevitable. Aún conservo algunos casetes con las grabaciones. Los ritmos de bossa animaron a los presentes en esta parte final del concierto. No hubo que insistir mucho para que el trío realizara un último tema “Skippy” del pianista Thelonious Monk, una de las influencias que ha tenido Mehldau en su larga carrera. Las manos del pianista atan y desatan las notas, templan y destensan, esperan a la inspiración del músico, que poco a poco va desgranando su forma de tocar, su música.


Como en el viaje de Jasón (Argonáuticas – Apolonio de Rodas) y según en qué puertos arribe, Mehldau es alabado por sus admiradores, entendidos del género y músicos del gremio, y denostado, sobre todo, por algunos fotógrafos profesionales por no dejarles cumplir con su trabajo cerca del escenario. Aún así, y a riesgo de que me tachen de partidista, alguien, bien sea Heracles o Polifemo, debería acudir en su ayuda, romper una o varias lanzas a favor del artista, y respetar sus deseos, no es el único que impone ciertas reglas en sus conciertos. Recuerdo una ocasión en Cartagena, en la que, a pesar de estar avisados por la organización, un fotógrafo obvió el aviso y se acercó al escenario en un mal momento, fotografiándole un largo rato a menos de tres metros. El sonido del clic del obturador de la cámara, que seguramente olvidó de desactivar, se oía por encima del fragmento musical desde las filas de atrás, apagando casi el sonido de los músicos que en esos momentos tocaban a bajo volumen por la propia dinámica del tema. El pianista, desconcentrado y muy cabreado, se dio la vuelta y paró el concierto, le arrojó la toalla que tenía sobre el piano y le dijo de todo menos guapo. Lo dicho, a veces los justos pagan por los pecadores. Desde el respeto a ambos profesionales, músicos y fotógrafos, espero que algún día lleguen a un buen consenso.


Fue éste un concierto excepcional que será bien recordado por los seguidores del artista. Para declarar algo como excelente debería haber detrás el aval de un arduo trabajo de años y una buena dosis de ingenio, dos factores que se dan plenamente en Mehldau.
Texto: © José Antonio García López, 2021
Fotografías: © Pedro Sáez – Jazz San Javier, 2021

Tomajazz - XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier - Brad Mehldau Trio

miércoles, 15 de julio de 2015

BRAD MEHLDAU TRIO

BRAD MEHLDAU TRIO

XVIII Festival Internacional de Jazz de San Javier

Fecha: 14 de julio de 2015
Lugar: Auditorio Parque Almansa (San Javier, Murcia)
Componentes:
Brad Mehldau Trio
Brad Mehldau: piano.
Larry Grenadier: contrabajo.
Jeff Ballard: batería.

 
Cuando se publicó el primer volumen de The Art of the Trio (Warner Bros, 1996), del pianista Brad Mehldau, el concepto y el tratamiento musical en este tipo de formaciones asomó como algo nuevo y distinto en el diversificado mundo del jazz. La culpa de ese novedoso y bienvenido cambio llegó de la mano, mejor dicho, de las manos, de un joven pianista, por entonces no muy conocido y con casi veinte años menos, convirtiéndole en un referente de una de las generaciones de músicos más fructífera, creativa e interesante, que nos ha dado a conocer el género. Los años han pasado también para aquel joven pianista de Florida, ha madurado, evolucionado y ampliado su técnica instrumental  y su dialéctica musical hasta lo sublime, llegando a ser, en la actualidad, una de las figuras más relevantes del jazz.


Mehldau acompañado en esta ocasión por el magnífico contrabajista Larry Grenadier y el gran baterista Jeff Ballard -miembro del trío desde el año 2005-, ofreció en San Javier un concierto tan impresionante como memorable, no cabe duda, a pesar de que sus peticiones de siempre no fueron bien aceptadas por parte de fotógrafos y cronistas: nada de fotos desde el aforo y limitadas para los profesionales, no hay setlist,  y alguna otra más. No es el único músico que exige cosas similares en los conciertos, sus razones tendrá y hay que respetarlas.




El grupo supo ganarse a un público atento, dispuesto a escuchar hasta el más mínimo detalle sonoro que salía de cada instrumento. Desde el primer tema, “Solid Jackson”, la sesión trascurrió de forma mágica y fascinante. Las manos del pianista recorrían las teclas con una flexibilidad exultante, moviéndose a un ritmo de swing medio alto. Grenadier y Ballard se estrenaban también con sendos solos de improvisación. El buen hacer de los tres componentes, en estrecha interacción, alcanzó momentos supremos en piezas como “Strange Gift” y “Untitlet”. Tras una breve presentación del trío, continuaron con “Valsa Brasileira” de Edu Lobo y Chico Buarque, en el que destacó, además del pianista, un elocuente solo del contrabajista, y “Sete Waltz”,  una colorista y poética pieza que fue ganando en intensidad melódica y rítmica a lo largo de su desarrollo. La preciosa balada “Si tu vois ma mère” de Sidney Bechet, versión mehldauniana, supuso una muestra palpable de arpegios y combinaciones, a tenor de esa tan comentada independencia entre las dos manos de Mehldau, que le ha hecho único en su ejercicio y quehacer pianístico. El concierto acabó con dos temas, a modo de bis: el conocido “West Coast Blues” de Wes Montgomery, en el que lució un poderoso solo de Grenadier, y el toque preciso y enérgico del baterista Jeff Ballard, muy atento a las incursiones del pianista. El tema final fue “Paranoid Android” de Radiohead, un guiño a la música pop, muy presente en el amplio repertorio de Mehldau.
 



Un concierto emotivo, con trazas de buen gusto, calidad, sensibilidad, fuerza e incluso algo de misterio, que hace que la música de Brad Mehldau sea algo más que solo música.

Texto: © José Antonio García López, 2015
Fotos: © R.Mellado/Jazz San Javier, 2015


Brad Mehldau Trio (Tomajazz)

sábado, 14 de noviembre de 2009

BRAD MEHLDAU TRIO - (29 Cartagena Jazz Festival)

BRAD MEHLDAU TRIO

29 Cartagena Jazz Festival

Fecha: 12 de noviembre de 2009.
Lugar: Nuevo Teatro Circo (Cartagena, Murcia).
BRAD MEHLDAU TRIO
Brad Mehldau: piano.
Larry Grenadier: contrabajo.
Jeff Ballard: batería.

El concierto de Brad Mehldau en Cartagena se anunciaba como uno de los más interesantes de la programación del festival, y así fue. Excepto por la anécdota que protagonizó el propio Mehldau con un fotógrafo que se saltó la regla impuesta de no hacer fotos durante el concierto, una regla que supuestamente conocían todos los reporteros que fueron a cubrir el evento. El pianista tuvo que parar la introducción del cuarto tema y levantarse del piano e ir hacia el sujeto en cuestión y explicárselo, mandándole a paseo con pocas y malas palabras. La verdad es que, aunque un poco desorbitada, entiendo la reacción del pianista. ¿Por qué aguantar el sonido del click de la cámara fotográfica sonando más que las notas del piano o incluso que el sonido del platillo de la batería?. Creo que fue engorroso e inoportuno el estar ahí, a tres o cuatro metros de los músicos, tirando fotos como un descosido, más teniendo en cuenta el tipo de música que el trío desarrolla, en acústico, con volúmenes bajos, casi sin amplificar y a veces imperceptibles. La música de Mehldau necesita del silencio del público y es esto quizá lo que menos respetan algunos. Por favor, en un concierto así, se debería prohibir hasta las bolsas de patatas, como se prohíbe otras cosas que son necesarias para el buen desarrollo del espectáculo. Con las aprobaciones y desaprobaciones de parte del público por lo sucedido, el murmullo que se creó fue a menos y pudimos seguir disfrutando de la velada.

Un concierto musicalmente impecable en cuanto a realización y sonido es lo que se espera cuando tienes delante, en el escenario, a tres grandes músicos de jazz. Desde el inicio del primer tema ya se adivinó la sobriedad y la seriedad con la que afrontaron la actuación; son unos profesionales en su trabajo. El grupo puede parecer un tanto cerrado y hermético por el hecho de componerse de solo tres músicos, pero esta idea se disipa cuando les escuchas interactuando entre ellos. Todos tienen su espacio musical y puntual en el desarrollo que pueda tener cada tema, como requiere el pianista, pero en ese aporte personal de cada uno también encontramos la forma singular e independiente de tocar de sus dos compañeros de grupo. Larry Grenadier es uno de los contrabajistas de jazz más destacados en la actualidad. Su aportación en el trío de Mehldau es fundamental, es él quien lleva la mayor parte de la carga rítmica y arropa con gran intuición todas las melodías e improvisaciones del líder. Por otro lado la interacción de Jeff Ballard con el contrabajista consolidó una base rítmica muy segura, sobre la cual navegaban los pasajes y fraseos de Mehldau. Ballard es un maestro en aguantar procesos musicales con movimientos contenidos y al contrario, como pudo demostrar con el único solo de batería que realizó en el concierto.

Muchas de las piezas elegidas para el repertorio pertenecen a su último disco llamado Brad Mehldau Trio Live, grabado en marzo de 2008 y editado por el sello discográfico Nonesuch Records. Así sonaron temas como “Wonderwall”, “O que será” de Chico Buarque o “More Than You Know”, con estilos diversos pasando desde el post-bop hasta el hard-bop y recogiendo influencias de otros estilos.

Un magnífico concierto, a pesar de lo ocurrido en el ecuador de los apenas 70 minutos que duró. Al final hubo muchos aplausos y peticiones de un bis que nunca llegó, es fácil imaginar por qué. No sé si el resto de los asistentes merecíamos ese trato casi despectivo, creo que no. No creo que una mayoría tenga que pagar los platos rotos de esa otra minoría que no sabe estar en un concierto de tanta categoría y calidad musical.

Texto: © 2009 José Antonio García López