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lunes, 2 de agosto de 2021

In Memoriam Chick Corea (XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier)

In Memoriam Chick Corea

(XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier)

Lugar: Auditorio Parque Almansa (San Javier – Murcia)

Fecha: 1 de agosto de 2021

Grupo:

In Memoriam Chick Corea

Jorge Pardo: saxo tenor y flauta

José de Josele: piano

Niño Josele: guitarra

Tomasito: cante y baile

Carles Benavent: bajo eléctrico

Tino di Geraldo: batería


La última jornada del festival fue un homenaje al pianista y compositor Chick Corea, tristemente fallecido este año. Por ello, el festival convocó a algunos músicos que han participado en varios proyectos junto al gran pianista, como el que pudimos ver y escuchar en 2019, en este mismo festival, con Chick Corea & The Spanish Heart Band. Un prometedor concierto que, para algunos, cumplió a medias las expectativas esperadas. Jorge Pardo ya lo había avisado en otros festivales sobre dicho homenaje, que no iba a ser un concierto sobre temas de Corea, sino una exposición musical en grupo y una muestra personal de cada uno de los componentes, desde las bases del flamenco y del jazz, con su propia música. Así pues, si alguien se sintió decepcionado no es culpa del grupo de músicos, más bien puede ser debido a una falta de información, o a crearse ciertas perspectivas con anterioridad al concierto, suele pasar.







La cita comenzó con unas palabras del concejal de cultura del ayuntamiento y actual director del festival, David Martínez, en agradecimiento a los asistentes, a toda la corporación municipal, al equipo que integra el festival, al diseñador del cartel símbolo de libertad en el jazz y dedicado a las víctimas de la pandemia que nos sigue amenazando, y al que ha sido su director e impulsor durante veintitrés años, Alberto Nieto, que ha ejercido en esta edición como programador. Nieto recibió el otro premio del festival – el primero fue para el pianista Monty Alexander– y dedicó también unas palabras agradecidas a las personas que han estado junto a él en los mejores y peores momentos de su dirección. Además propuso cambiar el himno nacional, puesto que no les gusta a muchos, por el tema emblemático de Corea “Spain”, una propuesta que personalmente apruebo.




El primero en salir al escenario fue el pianista José de Josele que interpretó “This Nearly Was Mine” (Oscar Hammerstein II / Richard Rodgers) una delicada y exquisita pieza que realizó en solitario. Tras él salió a escena el trío formado por Jorge Pardo, Carles Benavent  y Tino di Geraldo, y el bailaor Tomasito que nos regaló un curioso y divertido rap “Sobreviviré”, bailado y cantado. El trío continuó con “Bulerias”, para dar paso a Benavent en solitario con el tema “Madrid”. Geraldo nos obsequió con una sesión de tabla india, primero en solitario, y luego acompañado por Benavent y Pardo con su flauta, creando un ambiente mágico y acogedor. El flautista quedó solo para deleitarnos con “Surcos”. Para dar continuidad al merecido tributo llegó el turno de Niño Josele, que dedicó a Corea “A mi compadre Antonio”, una pieza que le gustaba mucho al maestro. El grupo volvió al escenario en formación de sexteto e interpretó “The Yellow Nimbus” (Chick Corea) introducida por el piano de José de Josele, y desarrollado con un despliegue de incursiones del bailaor Tomasito. Un tema lleno de energía e impregnado del espíritu del homenajeado pianista. La actuación llegaba casi a su final con “La leyenda”, que enlazaron con “Movidón de Miranda” y “Papusa”, en los que desarrollaron diversas improvisaciones, destacando entre ellas un contundente solo del baterista Geraldo y los zapateados de Tomasito. Pero antes de terminar el flautista Pardo pidió unos minutos más. No podían marcharse sin tocar el tema emblemático de Corea “Spain”, con el que provocaron un delirante final.


La celebración estuvo a la altura de lo que es un homenaje a un gran músico, versátil y conocedor de todas las músicas, un ferviente amante de la música con corazón español. ¡Hasta siempre Chick Corea!

Tomajazz

Texto: © José Antonio García López, 2021

Fotografías: © Pedro Sáez – Jazz San Javier, 2021

Tomajazz - In Memoriam Chick Corea (XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier)

miércoles, 28 de julio de 2021

Brad Mehldau Trio (XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier)


Brad Mehldau Trio: El viaje mitológico de Brad Mehldau.

(XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier)

Lugar: Auditorio Parque Almansa – (San Javier, Murcia)

Fecha: 28 de julio de 2021

Grupo:

Brad Mehldau Trio

Brad Mehldau: piano

Larry Grenadier: contrabajo

Jeff Ballard: batería



En la programación del XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier había una cita muy esperada por los seguidores, la del pianista y compositor Brad Mehldau, acompañado, en esta ocasión, por dos firmes puntales del jazz actual: Larry Grenadier al contrabajo y Jeff Ballard en la batería, formando un triángulo poderoso y emblemático, de lo mejor que podemos escuchar en el panorama jazzístico mundial.

A su amplia discografía hay que añadir varios álbumes recientes: I Still Play, Suite: April 2020, RoundAgain, editados en el 2020, y Variations on a Melancholy Theme, que ha visto la luz en el 2021, todos editados por el sello Nonesuch Records.


Tras un pequeño ajuste en la afinación del piano, a falta de pocos minutos del inicio del concierto, el barco tripulado por los tres bragados marinos, dispuestos a navegar por aguas de ensueño, desplegó sus velas con un primer rumbo, quien sabe a qué puerto o a qué isla, que para todos, incluso para ellos, pretendía ser desconocido, sin saber con cuántos vientos y tormentas tendrían que bregar a lo largo de la ruta.


Mehldau inició su concierto con una breve introducción de la pieza “Unrequited” (Metheny / Mehldau. 2006) en solitario, a la que pronto se le unieron el contrabajista Grenadier, y el baterista Ballard, atentos a las señales del líder. El pianista desarrolló la composición de 4/4 por varias tonalidades, dando la sensación de estar en un aparente camino continuo y sin resolución. Esa es la idea que quiere mostrarnos. Las líneas del contrabajo y el sostén de la batería amortiguan y encajan el contrapunto del piano, creando ricas variaciones rítmicas y armónicas. Tras el solo de piano, arropado por sus compañeros de travesía, es lugar para el contrabajista, solo ante el inmenso océano que se abre ante su mirada, más allá del incierto horizonte.


Cada concierto de Mehldau es diferente. Puedes ir a varias sesiones en distintos lugares y comprobar que los mismos temas que has escuchado, días antes, varían, a veces sustancialmente, creando con ello una gran riqueza interpretativa, elaborada con las genialidades propias de un gran maestro. Esta es una de la esencias del jazz, la libre interpretación de una misma obra, transformada con distintos matices sonoros, distintas variaciones armónicas, y otras texturas rítmicas. ”Twiggy” (Ode. 2012), da paso a los tiempos ternarios. ¡Qué bien suenan! El groove es inmediato y todo encaja en su lugar. Los tres tienen que cuidar de sus pesados mástiles; el trinquete de proa para Mehldau que apunta a la dirección, el palo mayor del centro de la embarcación es para Grenadier, un formidable roble que aporta estabilidad y equilibrio en las sacudidas y los vaivenes, y el guardián del palo de mesana de popa, el versátil e incombustible Ballard. La nave sigue surcando el mar rompiendo las mansas olas, y vuelven a virar para cambiar de rumbo, esta vez hacia “Moe Honk” (RoundAgain. 2020). El viento que sopla de popa es favorable, las velas se hinchan de nuevo y comienza un fast vertiginoso que empuja y mueve el barco con fuerza. Las manos de Mehldau vuelan sobre el piano en su improvisación, abrigado por las rápidas líneas del contrabajo y la omnipresente batería.


Creada como un homenaje al guitarrista John Scofield, tocan “Gentle John”. La calma llega después de la tempestad, y los tres argonautas pueden relajarse, dejando la nave al pairo. Entra la melodía del standard “Long Ago And Far Away” (Jerome Kern / Ira Gershwin). La calma dura poco porque el patrón quiere arribar en otro puerto, y aunque las contenidas notas del pianista den la sensación de aminorar la marcha, sus compañeros ya están empujando con fuerza para coger velocidad valiéndose del sotavento. Tras el solo de piano, es el turno del baterista, que elige jugar con sus compañeros a un tira y afloja, traducido en una selección de diferentes compases (24, 16, 8 y 4) sobre la estructura armónica, quedando después en  solitario en una improvisación magistral, antes de volver a la exposición de la partitura. El viento deja de soplar en las velas y aprovechan para tocar “Since I Fell For You” de Buddy Johnson, un exquisito blues lento que dio mucho de sí. El pianista se recreó hasta la saciedad mostrando sus virtuosas habilidades en pasajes realmente bellos y muy elocuentes. Hay que comenzar a atar los cabos y tensar el velamen, el barco no puede quedar quieto a la deriva. El líder anunció el siguiente tema y puso dirección hacia “Aquelas coisas todas”, del guitarrista y compositor brasileño Toninho Horta. Mis recuerdos sobre el programa de radio “Cuando los elefantes sueñan con la música”, que me acompañó en tantas noches a partir de los años 80’, me asaltan de forma inevitable. Aún conservo algunos casetes con las grabaciones. Los ritmos de bossa animaron a los presentes en esta parte final del concierto. No hubo que insistir mucho para que el trío realizara un último tema “Skippy” del pianista Thelonious Monk, una de las influencias que ha tenido Mehldau en su larga carrera. Las manos del pianista atan y desatan las notas, templan y destensan, esperan a la inspiración del músico, que poco a poco va desgranando su forma de tocar, su música.


Como en el viaje de Jasón (Argonáuticas – Apolonio de Rodas) y según en qué puertos arribe, Mehldau es alabado por sus admiradores, entendidos del género y músicos del gremio, y denostado, sobre todo, por algunos fotógrafos profesionales por no dejarles cumplir con su trabajo cerca del escenario. Aún así, y a riesgo de que me tachen de partidista, alguien, bien sea Heracles o Polifemo, debería acudir en su ayuda, romper una o varias lanzas a favor del artista, y respetar sus deseos, no es el único que impone ciertas reglas en sus conciertos. Recuerdo una ocasión en Cartagena, en la que, a pesar de estar avisados por la organización, un fotógrafo obvió el aviso y se acercó al escenario en un mal momento, fotografiándole un largo rato a menos de tres metros. El sonido del clic del obturador de la cámara, que seguramente olvidó de desactivar, se oía por encima del fragmento musical desde las filas de atrás, apagando casi el sonido de los músicos que en esos momentos tocaban a bajo volumen por la propia dinámica del tema. El pianista, desconcentrado y muy cabreado, se dio la vuelta y paró el concierto, le arrojó la toalla que tenía sobre el piano y le dijo de todo menos guapo. Lo dicho, a veces los justos pagan por los pecadores. Desde el respeto a ambos profesionales, músicos y fotógrafos, espero que algún día lleguen a un buen consenso.


Fue éste un concierto excepcional que será bien recordado por los seguidores del artista. Para declarar algo como excelente debería haber detrás el aval de un arduo trabajo de años y una buena dosis de ingenio, dos factores que se dan plenamente en Mehldau.
Texto: © José Antonio García López, 2021
Fotografías: © Pedro Sáez – Jazz San Javier, 2021

Tomajazz - XXIII Festival Internacional de Jazz San Javier - Brad Mehldau Trio